El Testimonio de Guy Hammond - Traducido al EspaƱol
- SIW Admin
- 19 jun 2021
- 8 Min. de lectura
Hace unos pocos aƱos no podĆa imaginar escribir mi ātestimonioā. La sola idea de contar a otros de como empecĆ© a llevar una vida homosexual, hasta mi arrepentimiento, convertirme en cristiano, tener una familia, y finalmente empezar este ministerio; yo tenĆa mucho miedo y era demasiado inseguro. Pero aquĆ estoy en Starbucks en el centro de Halifax, Nueva Escocia, tomando mi cafĆ© āgrandeā y escribiendo exactamente esto. Prometo no ser demasiado detallista y explicar todo en tĆ©rminos breves.
Mi papĆ” era predicador en la iglesia de Cristo. Era anciano tambiĆ©n. (AsĆ es, fui criado como hijo de predicador). Ćl hacia esto por casi 50 aƱos yendo de un lado de CanadĆ” hacia el otro. Yo asistĆ a mi primer servicio de la iglesia cuando tenĆa dos aƱos y me imagino que he estado en aproximadamente 6.000 servicios de la iglesia desde entonces. Hubieras pensado que despuĆ©s de tanto tiempo en la iglesia, yo habrĆa aprendido como mantenerme en el buen camino. Pero de alguna forma, descubrĆ una manera para arruinar las cosas grandemente.
El primero evento en mi vida que seguramente contribuyó a la confusión de mi identidad sexual sucedió cuando yo tenĆa 8 aƱos. Yo fui acosado sexualmente por alguien considerado āfiableā por mi familia. Ćl era adolescente de menos de 20 aƱos de edad. El asunto era algo muy confuso y yo tenĆa mucha vergüenza y nunca hable con nadie acerca de esto ā incluso con mi esposa ā hasta tener mĆ”s de treinta aƱos.
Durante mi pre-adolescencia todo andaba extremadamente difĆcil en mi hogar, entre mi madre y mi padre. A pesar de āquien Ć©ramosā los domingos cuando Ćbamos a la iglesia, todo era hecho pedazos en privado, y nadie lo sabĆa excepto yo. No voy a explicar āquien hizo quĆ©ā porque no quiero romper la confianza y quiero a mis padres. Ellos han pedido perdón tambiĆ©n y les he perdonado. Supongo que los mĆ”s fuertes entre nosotros se caen e hicieron cosas que les gustarĆa borrar y cambiar. Al mismo tiempo, si el dĆa llega cuando uno de mis hijos siente la necesidad de compartir conmigo mis errores mĆ”s lamentables (que Dios me ayude), y espero que lo haga con delicadeza y compasión.
Cuando yo tenĆa 12 o 13 aƱo, los problemas en casa estaban en plena crisis. Mi padre estaba enfermo la mayor parte del tiempo, entonces pasar tiempo en casa no era una buena opción. Mi papĆ” era lejano y muy envuelto en sus propios problemas entonces no tenĆa mucho tiempo para mĆ. Me sentĆa abandonado y yo no tenĆa una buena orientación o un ejemplo a seguir en cuando a ser un varón o un hombre joven durante los aƱos increĆblemente formativos. Mis calificaciones en la escuela bajaron mucho; reprobĆ© el sexto grado, escogĆ pasar tiempo con un grupo de jóvenes que definitivamente eran una mala influencia y es cuando empecĆ© a tomar muchas malas decisiones para mi vida.
Estos aƱos difĆciles me dejaron en un estado de confusión, soledad, enojo y dolor. Mientras estoy escribo esto y pensando en esos aƱos, hace que yo respire mĆ”s fuerte y que palpite mĆ”s rĆ”pidamente el corazón. En serio. (Tal vez yo deberĆa dejar de tomar el cafĆ© āSumatra Grande Extra Fuerteā que estoy tomando ahora mismo.)
Era durante este tiempo tambiĆ©n que un niƱo en mi escuela me preguntó si yo querrĆa participar un nuevo juego de cartas que aprendió (de quien no tengo la menor idea) donde el perdedor se quita la ropa. Habiendo crecido en un hogar extremadamente conservativo y en una congregación de la iglesia de Cristo, yo no estaba seguro que pecado era el peor, jugar cartas que casi garantizaba que la mano de Dios iba a salir del cielo para agarrarme y echarme en las profundidades de un infierno ardiente, o quitar mi ropa con un niƱo en mi cuarto.
Aunque la mano de Dios no me castigó, todo un nuevo mundo de pecado y lujuria se me abrió. Obviamente todo se fue de mal en peor rÔpidamente y yo tuve una relación pecadora con este niño hasta mÔs allÔ de los 20 años de edad.
EncontrĆ© en esta relación lo que parecĆa la aceptación y el amor que yo anhelaba, algo que no podĆa encontrar en otras partes. Aunque yo sabĆa que lo que yo hacĆa era equivocado, emocionalmente yo estaba muriendo de hambre, entonces regresaba una y otra vez. La gente que tiene un hambre emocional muy fuerte harĆ” cualquier cosa para satisfacer estas necesidades verdaderas que tiene. Como dijo Sr Rogers una vez: āun amor malo es mejor que ningĆŗn amor.ā
Yo oraba todos los dĆas para que Dios me perdonara y me cambiara. Yo seguĆa asistiendo a los servicios de la iglesia, me bautice ā dos veces ā pensando que lo que yo estaba haciendo era tan malo que un bautismo no podĆa ser en absoluto suficiente para limpiarme de este pecado que yo tenĆa en mi vida.
SegĆŗn las apariencias yo era cristiano. Yo estaba envuelto en la iglesia y mi escuela secundaria en la medida posible. SegĆŗn las apariencias, yo hacĆa todo lo posible para ser popular, divertido, aceptado y querido; todo lo que yo no era por dentro. En mis esfuerzos para ser ānormalā y como todos lo demĆ”s, yo tenĆa tambiĆ©n unas enamoradas en la escuela secundaria.
Entre las edades de 19 y 21 yo fui voluntario en un equipo misionero en PapĆŗa Nueva Guinea donde yo viajaba a travĆ©s de las selvas y enseƱaba la biblia a otras personas, yo trabajaba en un hospital, y dirigĆa una clĆnica de primeros auxilios, las tĆpicas cosas misioneras. Fueron dos aƱos extraordinarios. TambiĆ©n fueron dos aƱos sin contacto homosexual con nadie. Yo esperaba que durante este periodo temporal me hubiera curado, pero poco despuĆ©s de regresar a CanadĆ”, no solamente habĆa regresado a mis costumbres anteriores, sino tambiĆ©n me metĆa en cosas que yo dije que nunca lo harĆa.
Yo estaba seguro que nadie podrĆa quererme nunca si supieran quien yo era en realidad. Me sentĆa como un extranjero en este mundo heterosexual. Yo era diferente en comparación con mis amigos, y de lo que yo sabĆa, yo era la Ćŗnica persona en la iglesia que era asĆ. Es una manera muy solitaria de vivir. Todos los que comentaban acerca de la homosexualidad hablaban como si fuera algo malvado, repugnante y deplorable. En la iglesia se enseƱaba que era una abominación delante de Dios, merecedora de la muerte y cuando mis amigos hablaban de ella; era siempre en tĆ©rminos de un chiste degradante. Entonces creĆa que yo era malvado, repugnante, deplorable, una abominación delante de Dios, y que yo merecĆa morir y que mi vida era un fracaso. No es una buena receta para fomentar una autoestima saludable.
Yo dudaba seriamente el amor de Dios para mĆ. Yo sabĆa que yo no podĆa de ninguna manera ser salvo con esto en mi vida. La idea de ir al infierno me aterrorizaba, entonces en la noche al acostarme, yo oraba, rogaba, suplicaba, lloraba y gritaba, implorando que yo despertara al siguiente dĆa un hombre diferente, recto, heterosexual, normal, alguien mĆ”s. Esto fue mi ritual durante aƱos. Pero 1 Corintios 6:11 esto nunca se hizo realidad para mĆ.
Entonces, al regresar de PapĆŗa Nueva Guinea yo estaba firmemente convencido que yo nacĆ asĆ, de que el cambio no era posible y que yo estaba seguro que Dios no tenĆa ninguna intención de curarme para que yo pudiera ser ānormal.ā Me sentĆa bastante abandonado por Dios y extremadamente confundido. No podĆa entender como un Dios āamorosoā podrĆa permitirme sufrir con un problema tan difĆcil en mi vida y que yo no tenĆa la capacidad de cambiar, esta cosa que yo amaba, y esta cosa que yo odiaba. DespuĆ©s, pasĆ© el próximo par de aƱos con indiferencia en cuanto a Dios y los limites morales. Me metĆ por completo en la vida homosexual.
Yo no solamente tenĆa una vida rota, sino tambiĆ©n tenĆa el corazón roto. Cuanto mĆ”s me envolvĆ en esto, mĆ”s frustrado me sentĆa. No hay ninguna duda que por algĆŗn tiempo, la homosexualidad saciaba mi sed emocional, me hacĆa sentir mejor y era la respuesta a ciertos problemas en mi vida, pero este alivio era solamente momentĆ”neo y me hacĆa sentir aĆŗn mĆ”s vacĆo. Sin embargo, dado que la homosexualidad era el Ćŗnico āalivioā que yo habĆa conocido por tantos aƱos, tenĆa sentido para mi seguir regresando a lo que yo conocĆa, y lo que me hacĆa sentir mejor, aunque sea temporario. Ā (Por favor lee mi artĆculo āĀæQuĆ© es Tan Bueno de la Homosexualidad?ā)
De alguna manera, durante estos momentos confusos, Dios me buscó amorosamente. Puso a hombres piadosos en mi vida que me querĆan a pesar de que ellos sabĆan quiĆ©n era yo. No eran crĆticos en sus actitudes y vieron mi pecado igual a cualquier otro pecado. En ellos, yo vi el amor y la compasión de Dios y yo tome la decisión de arrepentirme y dejar este estilo de vida para siempre. No deje la homosexualidad porque era tan terrible. Deje la homosexualidad porque encontrĆ© algo mejor. Me da alegrĆa decir que despuĆ©s de tomar esta decisión en el verano de 1986, no he participado en ningĆŗn tipo de actividad homosexual con nadie, en ninguna forma. Le doy gracias a Dios que mi vida anterior estĆ” dejada en el pasado.
Para mĆ, ha sido increĆble ver como Dios ha bendecido esta decisión y el arrepentimiento a lo largo de los aƱos. En 1991 algo ocurrió en mi vida que siempre era un sueƱo y una fantasĆa para mĆ, pero era algo que no creĆa realmente posible. Me case con Cathy, mi esposa. Antes de comprometerme yo decidĆ que era importante avisarle quien era yo y que yo tenĆa una atracción por el mismo sexo. Aun asĆ, ella se casó conmigo de buenas ganas y ha sido una influencia amorosa, comprensiva y piadosa en mi vida durante los Ćŗltimos 18 aƱos. Hemos sido bendecidos tambiĆ©n con cuatro hijos de los cuales dos de ellos fueron reciĆ©n adoptados. Tengo tambiĆ©n unos amigos increĆbles de toda la vida que me han querido independientemente de mis debilidades. Y ademĆ”s, he tenido el privilegio de servir como evangelista en la iglesia.
Casi nunca pasa un dĆa cuando no dejo de hacer lo que estoy haciendo para mirar mi vida y quedarme asombrado y abrumado por lo que Dios ha hecho por mĆ, alguien tan pecador y no merecedor como yo.
Para concluir, a continuación hay unos comentarios Ćŗtiles en cuanto a vivir como cristiano con atracciones indeseadas por el mismo gĆ©nero. Estos puntos son beneficiosos para todos pero para ustedes con atracciones por el mismo gĆ©nero, quiero que tomen en cuenta estos comentarios, temas que vamos a seguir abordando en estudios bĆblicos y artĆculos disponibles en este sitio web y por este ministerio.
El amor que Dios tiene para ti no aumenta cuando eres recto ni disminuye cuando estas en pecado. Su amor para ti se queda en el mismo nivel desbordante constantemente y sistemƔticamente, independientemente de tu nivel de obediencia.
Tal vez no escogimos tener una atracción por el mismo género pero tenemos la libertad en Cristo para escoger un camino de abnegación y obediencia a Dios. Tiene que ver con decisiones diarias.
No hay ninguna fórmula mĆ”gica para los que luchan contra las atracciones indeseadas por el mismo gĆ©nero, asĆ como no hay ninguna fórmula mĆ”gica para los heterosexuales con una atracción por el sexo opuesto o la persona que estĆ” con tentaciones de codicia o de chismes. Para todos nosotros, independientemente de nuestras tentaciones, tiene que ver con llevar una vida de obediencia y discipulado. Dios no tiene interĆ©s en tus atracciones, pero estĆ” muy interesado en nuestra sumisión a Ćl. Como dice el refrĆ”n: āel propósito no es la heterosexualidad, es la santidad.ā
La homosexualidad solĆa tener control sobre mĆ ā ahora tengo control sobre ella. Esto es la victoria que todos podemos experimentar con la ayuda de Dios. Todo lo que SatanĆ”s destinaba para el mal, Dios puede usar para el bien. No somos vĆctimas; somos parte de la solución.
Mientras hay otros (y a veces nosotros mismos) que quieren identificarnos con un tĆtulo; delante de Dios somos simplemente sus hijos. No somos gay, lesbiana, bisexual, TransgĆ©nero, homosexual, o incluso ex gay. No permitas que te estigmaticen. Somos mucho mĆ”s que nuestra orientación sexual. Somos buenos esposos y esposas, padres amorosos, amigos leales y confiables, hijos e hijas, empleados fiables y contribuyentes Ćŗtiles en nuestras comunidades e iglesias, pero ante todo somos cristianos; hijos e hijas amados por Dios.
[ii] Rogers, S. (2003). Lessons Learned: Insights for Redeeming the Sexual Generation. Lessons Learned: Insights for Redeeming the Sexual Generation C.D. Series; volumen uno, Worthy Creations Publications.
[1] Chambers, Alan. "Hope for Those Who Struggle." Conferencia de Exodus International. Universidad Concordia, Irvine, California. 26 de julio 2007.